
Remotísimos, escasos, deslumbrantemente bellos, los diamantes abanderan el símbolo del lujo, la opulencia y la ostentación. Aunque desde los años 50 se fabriquen diamantes artificiales, únicamente de uso industrial –para herramientas de corte destinadas a materiales duros–, los que siguen siendo codiciados, disputados y pagados a precio sideral son aquellos que provienen del centro mismo de la tierra: es decir, esas gemas que adquieren su máximo valor una vez que han sido despojadas de las rocas que las aprisionan (hacen falta 250 toneladas para obtener un quilate), siempre que cumplan religiosamente cuatro exigencias fundamentales: corte, color, claridad y peso. Además de los miles y miles de trabajadores esclavizados que pagaron con su vida –de Africa a Brasil– la búsqueda de diamantes en condiciones infrahumanas, algunas de estas gemas –una vez descubiertas, cortadas, talladas, etc.– han resultado ser portadoras constantes de infortunio. Entre los colores de esta piedra a menudo incolora, figura como rareza el rojo, pero siempre se ha tenido como el más bello el blanco-azul D Flawless. Muestra de ello es el espectacular "Azúl Tavernier" o también llamado "Blue Hope" que encierra una historia, cuanto menos, triste e inquietante.
Se llamó Tavernier en homenaje a un viajero que lo trajo de la India, después de vendérselo al vizconde Nicolas Fouquet, fue robado por su propio hijo y volvió a la India donde murió devorado por perros salvajes. Fouquet, entretanto, se pavoneó –diamante sobre la pechera– en una fastuosa recepción que ofreció a Luis XIV en su castillo. El ministro Colbert, considerando que el rey había sido ofendido por semejante ostentación, hizo detener a Fouquet, acusándolo de robar los dineros del Estado y lo condenó –en condiciones miserables– a prisión perpetua en la foraleza Pignerol. Obviamente, el soberano se apoderó del diamante que fue a parar al turgente escote de su favorita, Madame de Montespan. Al poco tiempo, se acentuaba el descontento general contra el Rey Sol. Madame de M. fue acusada de faltas ligadas a la posesión del Tavernier y, repudiada por su marido oficial y por su regio amante, debió retirarse –sin la gema azul, claro, que entregó al Tesoro Real– a orar a un convento. El vanidoso e infiel monarca murió poco después de una nada glamorosa viruela.
Medio siglo después, el Tavernier hizo su entrada luminosa en la corte francesa, luciendo esplendoroso en cuellos que más tarde serían guillotinados como el de Madame Du Barry, María Antonieta y la princesa Lamballe, aristógrata en desgracia, posteriormente el diamante azúl fue a parar a un depósito de muebles. . Un corrupto sans-culotte lo sustrajo y lo llevó a Amsterdam donde Willem Fals volvió a tallarlo para que no fuera reconocido. El hijo del joyero robó el diamante; el padre desesperado se suicidó y, para cerrar el círculo, el ladrón, carcomido por la culpa, cayó en profunda tristeza hasta su muerte.
Revendido por un cómplice de Fals Jr., el Tavernier pasó a Londres y prosiguió haciendo estragos en la persona del duque de Brunswick, que perdió todos sus bienes y cedió el French Blue –como se lo conoció en Inglaterra– por chirolas al futuro Jorge IV de Inglaterra, un dandy exhibicionista siempre dispuesto a competir con el Bello Brummel. Este monarca duró poco y mal, entre sangrías y decadencia mental.
Hacia 1830, la gema es rebautizada con el nombre de su nuevo dueño, Sir Henry Hope, quien después de oblar 90 mil dólares empezó a hundirse en la desdicha: bancarrota financiera, suicidios en la familia. Posteriormente, le tocó el turno fatal a un príncipe ruso, que se compró el Hope y, loco de amor y de celos por una bailarina del Folies Bergères, la mató en escena y al poco tiempo fue oscuramente asesinado. La gema prosiguió acortando la esperanza de vida de: un sultán, un caballero español y finalmente se ensañó con la familia norteamericana McLean (dueña del Washington Post), que lo adquirió en plena Belle Epoque. Todo mal: Mr. McLean perdió a un hijo de nueve años –atropellado– y a una hija algo mayor –de sobredosis de barbitúricos–, antes de verse envuelto en un escándalo financiero y de ser internado en una clínica psiquiátrica. En los 40 entró a tallar Harry Winston, quien después de pasear un tiempo con la piedra en su bolsillo, la donó al Instituto Smithsoniano, de Washington, cortando así la malísima onda del Hope, antes Tavernier, antes –acaso– el tercer ojo de alguna diosa hindú.
¿Qué te parece?
Recopilación de Arnau Lucas.
viernes, 15 de mayo de 2009
AZÚL TAVERNIER.
Publicado por
FAYNA
en
9:12
20
comentarios
Etiquetas: Chic.
jueves, 27 de noviembre de 2008
LO MÁS CHIC
HPNOTIC ha entrado en el mercado español de la mano de Global Premium Brands.Su campaña de promoción (de la mano de las celebrities más cotizadas del momento) ha presentado esta bebida dándole elegancia,glamour y sobre todo exclusividad ya que han limitado a 100 los clientes en nuestro país,ya se sabe que cuando algo es difícil de conseguir se desea mucho más...,una buena estrartegia de introducción en un nuevo mercado.Este" champán azúl",de la gama premium, que ha triunfado en Estados Unidos es una mezcla de vodka,coñac francés y zumo de frutas exóticas con una graduación alcohólica de 17º.Puede tomarse solo,en copa flauta con hielo o para hacer combinados.De momento conocemos que la distribución en Barcelona está en manos de Cuvée 3000,no sabemos el precio,pero imagino que será muy elevado, ya que la distribuidora nacional tiene en su cartera las bebidas más selectas, para satisfacer a sus excéntricos clientes, como el agua Bling H2O
Un agua que bien podría decirse que vale su peso en oro ya que la botella oscila entre los 30 y 400 Euros y que por muy excepcional que sea su pureza no deja de ser agua mineral,lo que realmente encarece la exclusiva edición de Bling H2O es la botella tan especial que presenta.Su diseño es único,con incrustaciones de cristal de Swarovski y un tapón de corcho con encapsulado especial.
Un agua singular para gente pudiente con ganas de exclusividad y excentricidad total,el no saber en que gastar el dinero vaya.
Publicado por
FAYNA
en
16:58
7
comentarios
Etiquetas: Chic.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
TOKIO:CAPITAL MUNDIAL DE LA ALTA COCINA.
El año pasado,el primero en que se publicó una Guia Michelín de una ciudad no occidental,fueron otorgadas 191 estrellas para 150 restaurantes de Tokio-todo un record-acumulando más galardones que Nueva York y París juntos.Pero este año,en su segunda edición,la prestigiosa Guia Michelín ha incrementado el número de distinciones otorgándole a ésta capital nuevamente el record de 227 estrellas.
Publicado por
FAYNA
en
10:53
4
comentarios
Etiquetas: Chic.
