Quiero algunos buenos amigos que sean tan familiares como la vida misma; amigos con los que no haya necesidad de ser cortés y que me cuenten todas sus dificultades; amigos capaces de citar a Aristóteles y de contar cuentos subidos de color; amigos que sean espiritualmente ricos y que puedan hablar de obscenidades y de filosofía con el mismo candor; amigos que tengan aficiones y opiniones definidas sobre las cosas, que tengan sus creencias y respeten las mías.

jueves, 15 de octubre de 2009

El verdadero monasterio.


Vivimos tiempos difíciles, muchas familias están acusando el desgaste que produce levantarse cada mañana sin tener una perspectiva lúcida por la que encaminar los pasos hacia la estabilidad económica. Toda esta vorágine de acontecimientos estresantes que estamos escuchando a diario, me producen verdadera desazón interior.
Ayer mientras conducía, pensando en todo esto, no pude evitar traer a mi memoria, en un intento desesperado por calmar mi espíritu, una experiencia decisiva en mi vida, que colmó todas las expectativas que jamás hubiera soñado sobre la paz interior. Aunque breve, me dejó marcada, y traté de recurrir a aquel maravilloso sentimiento, para ganarle la batalla a la impotencia que me produce no ser capaz de aliviar este amargo trago, por el que están pasando tantas personas y que me preocupa mucho.



En medio del monte, casi perdido por su aislamiento, descubrí aquel Monasterio deshabitado. Se presentó su imagen ante mí, tras un recodo y entre los troncos de aquellos viejos eucaliptos. Fue como una ensoñación que presagiaba la importancia que iba a tener aquel lugar en mi alma. En cuanto estuve a sus pies, me invadió un sentimiento de pequeñez como pocas veces había tenido, su imponente fachada barroca del siglo XVII era espectacularmente original, alternando granito con pizarra para obtener un conjunto realmente vistoso estéticamente. Sin embargo, buena parte del monasterio se encontraba en un estado de abandono importante, aunque luego pude observar que en algunas estancias habían comenzado los trabajos de restauración.
Como predispuesta a entrar en la cueva de Alí Babá, convencida de lo formidable del momento, me adentré en la nave principal y me encontré completamente sola bajo una inmensa bóbeda octogonal de gran perfección de estilo y trazado. Quise explorarlo palmo a palmo y me perdí.
Envuelta en el absoluto silencio de sus claustros, ensimismada visualizando un día cualquiera en la vida monacal durante el medievo, anchos muros de piedra, pasillos interminables, una celda... me apoyé en una esquina, contraria a una pequeña ventana con vistas a lo que había sido un huerto, con tres gruesos barrotes por la que entraba un destello de luz casi divino. Me dejé caer en cuclillas.
La quietud de espíritu que sentí a continuación es abrumadoramente indescriptible. Jamás he vuelto a sentir nada parecido, por un momento me libré de las ataduras ilusorias de la vida mundana, vencí por un instante la tiranía de las formas, comprendí que el verdadero monasterio vive dentro de nuestro corazón.
Algunos sentimos una suerte de cansancio en estos momentos de nuestra vida. Nos consideramos con un cierto derecho al descanso, entendido como dedicación a nuestras aficiones favoritas (leer, escribir,navegar..). Pero sentimos que algo está pasando y se nos escapa de entre las manos, como cuando pretendemos sujetar el agua. Y ya que no tenemos tiempo para descubrir el Cosmos, contribuyamos, al menos, a descubrir eso que llamamos Ser Humano, y a algo tan simple y concreto como mejorar las condiciones de vida en común, situando entre todos a la eficiencia social por encima de la eficiencia económica.

!Ánimo Arwen!



19 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Es verdad, si no podemos mejorar, porque no está en nuestra mano, la situación económica de alguien, mejoremos al menos su entorno social y afectivo y eso sí que está siempre en nuestra mano.

Tomasson dijo...

increíble entrada para los desastrosos tiempos que estamos corriendo. Quizás nos tengamos que ayudar como dices porque es lo único que nos va quedando. Desde aquí mis mayores y mejores deseos para Arwen. Un beso

Juanjo dijo...

También mis deseos de ánimo para Arwen. Menuda entrada de has marcado Fayna.

Alijodos dijo...

Mi apoyo para arwen y mis felicitaqcines para ti por tan magnifica entrada...un beso...

Adolfo Payés dijo...

También dejo mis deseos de animo para Arwen.
Los tiempos están cambiando.
Me gusto tu escrito.. es necesario..


Un abrazo
Con mis Saludos fraternos.-

Montse dijo...

Son momentos duros y aún queda mucho por venir y la impotencia es un sentimiento que nos invade.

Besitos preciosa

Javi dijo...

Fayna, cada día que te leo más impresionado quedo con tus increíbles entradas. Yo también me sumo a todo el apoyo que se merece Arwen, ahí estaremos!!!

Biquiños
Javi

Amanda dijo...

estamos pasando tiempos muy dificiles, no quiero pensar que lo peor está por llegar, hay muchisimas familias en situaciones de paro. Nosotros desde aquí solo podemos apoyarnos, yo tambien me uno para desear lo mejor a nuestra querida Arwen, espero que pronto se vaya solucionando todo, un beso muy fuerte mi querida Fayna.

*Luna dijo...

Hola cielo que lindo escribes es un placer siempre leerte no se das paz con tus escritos
un beso

ADELFA MARTIN dijo...

El ser humano ya està maduro, ha llegado el momento de ese cambio espiritual que tanto anhelamos, solo tenemos que hacer que esa buena nueva llegue a todos, sembrar para cosechar...

hermosisimo tu relato

abrazos

Lembranza dijo...

Impresionante relato, es cierto que ante tiempo dificiles hay que sacar lo bueno que llevas en tu interior, eso te hara mas fuerte. Mi animo para Arwen. Un agarimo moi forte

Juan Navarro dijo...

Tiempos difíciles, sí, pero a la derecha de cualquier camino siempre hay un monasterio, que es verdadero, en el que nos podemos adentrar. Sólo hay que fijarse un poco, andar despierto.
Un beso.

espronceda dijo...

Fayna: Esta entrada, como todas ls tuyas, por cierto, me ha transportado al monasterio con su tranquilidad. Todos familiarmente estamos viviendo las dificiles situaciones del momento y necesitamos la paz del claustro para poder recapacitar. Hay que intentar no bajar la guardia y como pueda cada uno ayudar al que tenga más próximo.

Un beso

Angélica Mora dijo...

¡¡¡¡¡¡muchos saludos!!!!!!!!!!

Arwen dijo...

Me sumergo en tu relato querida amiga y hallo mucha paz...ese monasterio interior que me hace crecer y sentirme tan querida por vosotros, gracias de verdad ha sido mágico leerte querida Fayna, te mando un abrazo muy cariñoso..

yole dijo...

De la ventana de Arwen
a la tuya en vuelo,
pues es cierto que volando
se sube a tu cielo...

Saludos nuevos.

VIVIR dijo...

Lo de nuestra gran amiga Arwen... a veces me quita el sueño y mas, el pensar la situación en la que vive, no ella sola sino su marido Paco y sus dos hijas Yeny y Eva... es doloroso que una familia tan buena pase por ese trance y no podamos solucionarles sus problemas....

¡una pena!

Nelson Diaz dijo...

Una vez más mi querida Fayna, y con todo orgullo te lo digo: "Me Quito el Sombrero" ante usted mi Bella Dama... por la profundidad de su espiritu, por tu hermosa visión de la vida, por tu manera de expresar e inspirar aliento y esperanza... por todo lo vivido.
Cuanto orgullo siento por tener el honor de tu amistad. Que hermoso texto nos has regalado. Un abrazo mi Bella Dama. Eres genial.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Hola estimada Fayna: por fin vine a ver tu entrada.
Te felicito, encontrarte algo muy preciado, que no todos entienden esa profundidad en que tu la experimentaste, tu monasterio interior ya sabes Quien lo habita y cuanto atrae cuando estamos enredados en una vida llena de cosas que no nos satisfacen.
no pierdas esa oportunidad de volverlo a encontrar está dentro, solo tienes que buscar el silencio que lleva a esa soledad sonora.
Te dejo mi ternura.
Sor.Ceccilia